jueves, 28 de marzo de 2019

El gigante egoísta


El gigante egoísta

Hace muchos años, en un pequeño pueblo, existían cinco niños muy amigos que cada tarde salían a jugar al bosque. Los pequeños correteaban por la yerba, saltaban a los árboles y se bañaban en los ríos con gran felicidad. En realidad, eran muy unidos y les gustaba sentirse en compañía de los animales y el calor que les brindaba el Sol. Sin embargo, cierta tarde, los niños se alejaron del bosque y fueron a dar con un inmenso castillo resguardado por unos altos muros.
Sin poder contener la curiosidad, treparon los muros y se adentraron en el jardín del castillo, y después de varias horas de juego, sintieron una voz terrible que provenía de adentro. “¿Qué hacen en mi castillo? ¡Fuera de aquí!”.
Asaltados por el miedo, los cinco niños se quedaron inmóviles mirando hacia todas partes, pero en seguida se asomó ante sus ojos un gigante egoísta horroroso con los ojos amarillos. “Este es mi castillo, rufianes. No quiero que nadie ande merodeando. Largo de aquí y no se atrevan a regresar. ¡Fuera!”. Sin pensarlo dos veces, los niños salieron disparados a toda velocidad de aquel lugar hasta perderse en la lejanía.
Para asegurarse de que ningún otro intruso penetraría en el castillo, el gigante reforzó los muros con plantas repletas de espinas y gruesas cadenas que apenas dejaban mirar hacia el interior. Además, en la puerta principal, el gigante egoísta y malhumorado colocó un cartel enorme donde se leía: “¡No entrar!”.
A pesar de todas estas medidas, los niños no se dieron por vencidos, y cada mañana se acercaban sigilosos a los alrededores del castillo para contemplar al gigante. Allí se quedaban por un largo rato hasta que luego regresaban con tristeza a casa. Tiempo después, tras la primavera, arribó el verano, luego el otoño, y finalmente el invierno. En pocos días, la nieve cubrió el castillo del gigante y le aportó un aspecto sombrío y feo. Los fuertes vientos arreciaban en las ventanas y las puertas, y el gigante permanecía sentado en su sillón deseando que regresara nuevamente la primavera.
Al cabo de los meses, el frío por fin se despidió y dio paso a la primavera. El bosque gozó nuevamente de un verde brillante muy hermoso, el Sol penetró en la tierra y los animales abandonaron sus guaridas para poblar y llenar de vida la región. Sin embargo, eso no sucedió en el castillo del gigante egoísta. Allí la nieve aún permanecía reinando, y los árboles apenas habían asomado sus ramas verdosas.
¡Qué desdicha!” – se lamentaba el gigante – “Todos pueden disfrutar de la primavera menos yo, y ahora mi jardín es un espacio vacío y triste”.
Afligido por su suerte, este se tumbó en su lecho y allí hubiese quedado para siempre sino fuese porque un buen día oyó con gran sorpresa el cantar de un sinsonte en la ventana. Asombrado y sin poder creerlo aún, el gigante se asomó y esbozó una sonrisa en sus labios. Su jardín había recuperado la alegría, y ahora, no sólo los árboles ofrecían unas ramas verdes y hermosas, sino que las flores también habían decidido crecer, y para su sorpresa, los niños también se encontraban en aquel lugar jugando y correteando de un lado hacia el otro.
“¿Cómo pude ser tan egoísta? Los niños me han traído la primavera y ahora me siento más feliz” – así gritaba el gigante mientras descendía las escaleras para salir al jardín. Al llegar al lugar, descubrió que los pequeñines trepaban a los árboles y se divertían alegremente. Todos menos uno, que por ser el más chico no podía trepar a ningún árbol.
Compadecido con aquel niño, el gigante egoísta decidió ayudarlo y tendió su mano para que este pudiera subir al árbol. Entonces, la enorme criatura eliminó las plantas con espinas que había colocado en su muro y también las cadenas que impedían el paso hacia su castillo.
Sin embargo, cuando los niños le vieron sintieron miedo de que el gigante egoísta les expulsará del lugar, y sin perder tiempo se apresuraron a marcharse del castillo, pero el niño más pequeño quedó entonces atrapado en el árbol sin poder descender. Para su sorpresa, las flores se marchitaron, la yerba se tornó gris y los árboles comenzaron a llenarse de nieve.
Con gran tristeza, el gigante le pidió al chico que no llorara, y en cambio le dijo que podía quedarse y jugar en su jardín todo el tiempo que quisiera. Entonces, los demás niños que permanecían escondidos desde fuera del muro, comprendieron que este no era malo, y que por fin podían estar en el jardín sin temor a ser expulsados.
Desde ese entonces, cada año cuando la primavera arriba al bosque, los niños se apresuran hacia el castillo del gigante para llenar de vida su jardín y sus flores.



martes, 19 de marzo de 2019

Palabras envenenadas

Palabras envenenadas 
Bárbara pasara su cumpleaños encerrada y lo único que espera es poder salir de donde está, pero eso no pasara y lo único que recibe es una temporada de friends. Paralelamente a lo que le sucede a Bárbara, el Subinspector Lozano es el encargado del caso de la desaparición de ella pero después de varios años son pocas las pistas que ha logrado conseguir y teme que luego de su jubilación ese caso quede archivado, y supone que el nuevo subinspector no seguirá con el caso. La familia de Bárbara en especial Nuria Solís que ha tenido que tomar medicamentos, porque siente que ella tuvo la culpa de lo que le sucedió a Bárbara. Nuria ya no se preocupa por las cosas de la casa ni por sus otros hijos, quedo tan devastada desde la desaparición de su pequeña y lo estará hasta que la encuentren, cada vez que recibe una llamada ya no espera buenas noticias, el único que a través de los años no se ha dado por vencido es Pepe Lozano, el padre de Bárbara que era muy unido a ella, pero mientras Bárbara crecía la rebeldía de su hija lo hacía también y eran muchas las peleas que tuvieron, el creía que todo eso pasaba por los tíos de ella ya que ella cada verano pasaba las vacaciones con ellos y debido a ellos el comportamiento de Bárbara, muchas fueron las ocasiones que Nuria intento hablar con su hija pero siempre Bárbara se negaba, no se preocupo hasta cuando ella desapareció.

Mi comentario es que empieza muy pero muy aburrido y hasta la mitad del libro ya se pone muy interesante y por eso es por lo que se los recomiendo.
Visita la siguiente pagina para que leas las primeras 14 páginas de libro:
https://www.edebe.com/publicaciones-generales/img/cast/9650.pdf

jueves, 14 de marzo de 2019

El hijo del tigre blanco

El hijo del tigre blanco
A mi me gusto este libro ya que al principio esta muy aburrido pero termina muy interesante por eso yo les recomiendo este libro.

Hasta que cumplí los trece, mi vida era muy fácil. Ahora tengo trece años y treinta días, y estoy en un cuarto húmedo y desconocido, atado a una silla vieja y con los ojos vendados. Sé que no es algo que les pase a todos los chicos de mi edad. Pero todos los chicos de mi edad no son el hijo del Tigre Blanco. Yo sí.


Visita la siguiente página para leer las primeras 14 páginas del libro:
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